09 julio 2016

Bicentenario de Nuestra Independencia

"'Tan pobre era la patria que, como Jesús, no tenía lugar para nacer', decía la copla popular y, efectivamente, el Congreso sesionó en la casa de doña Francisca Bazán de Laguna (...) ubicada en la Calle del Rey N° 151. Se había construido a fines del siglo XVIII y era una típica casa colonial.

(...) El tan deseado y demorado tema de la independencia (...) impacientaba al gobernador intendente de Cuyo, José de San Martín, como puede leerse en esta carta que le envió al diputado por Cuyo, Tomás Godoy Cruz: 'Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia. ¿No le parece a usted una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos? ¿Qué nos falta más que decirlo? (...) Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas'.

(...) El martes 9 de julio de 1816 no llovía como en aquel 25 de mayo de hacía seis años. El día estaba muy soleado y a eso de las dos de la tarde los diputados del Congreso comenzaron a sesionar. (...) Bajo la presidencia del sanjuanino Narciso Laprida, el secretario, Juan José Paso, preguntó a los congresales 'si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre de los reyes de España y su metrópoli'. En medio de los gritos de la gente que miraba desde afuera por las ventanas y de algunos colados que habían logrado entrar a la sala, fueron firmando el Acta de Independencia, que declaraba 'solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas provincias romper los vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueran despojadas e investirse del alto carácter de nación independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli'."

Pigna, F. (2009), Los Mitos de la Historia Argentina, Editorial Planeta, Buenos Aires